Sin el esfuerzo y apoyo decidido de los padres, y ese coraje silencioso, no tendríamos los toreros de hoy
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Aunque los reflectores suelen alumbrar al ruedo, hay historias que no se cuentan ni conocen, la de los hombres que desde la sombra forjaron a los matadores que han elevado el apellido al estamento taurino.
En este día del Padre 2026 en nuestro país, recordamos a esos hombres que sin figurar en los carteles, son parte fundamental en el difícil camino de sus hijos.
Los llevaron a la escuela taurina, siguieron sus pasos, y los apoyaron en el incierto camino de los comienzos.
Detrás de un buen torero hay un padre emocionado y silencioso, cuya huella de esfuerzo y sacrificio está en cada lance, en cada pase y en cada oreja que se corta, porque en el toreo como en la vida, primero se aprende en casa.
En este día, enaltecemos a los padres de los toreros, todos con sus virtudes que los hacen merecedores de estar en esta nota, sin embargo, escogemos hoy a un profesional de la medicina y empresario taurino como es el doctor Amenodoro Suárez, que además de médicos otorrinos tiene un aficionado práctico de lujo como Miguel o un matador de toros como Antonio, cuya clase es punto y aparte en el toreo, así como Andrea, médico odontóloga con afición taurina bien señalada.
Sin el esfuerzo y apoyo decidido de los padres, y ese coraje silencioso, muchos toreros de hoy no hubiesen podido alargar su gloria ni imponer el apellido en el firmamento taurino.
Feliz día del padre 2026
El doctor Amenodoro Suárez con su esposa Omaira Bernal de Suárez y sus hijos Miguel y Antonio
El padre de Gines Marín con el beso de valor y esperanza a su hijo camino a la enfermería




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