En 2008, Bernardo Valencia indultó a "Buena Raza", de Campolargo. Foto: Comana
Hay ganaderías que, por alguna razón que escapa a la lógica del azar, encuentran en determinadas plazas su mejor espejo. Es el caso de la divisa yaracuyana de Campolargo con el coliseo "Hugo Domingo Molina" de Táriba. Cuando los camiones de Don Juan desembarcan en la "Perla del Torbes", la afición sabe que en los corrales aguarda el motor del triunfo: la bravura con fondo y la nobleza que permite el toreo de largo metraje.
La historia de este romance ganadero se escribe con nombres propios de toros que se ganaron el derecho a volver al campo. Todo se remonta a aquel 2008, cuando " Buena Raza", marcado con el número 760, se encontró con la veteranía de Bernardo Valencia para abrir la senda de los indultos. Dos años más tarde, en 2010, el destino jugaría sus cartas: un percance dejó fuera de combate al mexicano "El Chihuahua" y puso a "Torbes" (N° 832) en la muleta del tachirense César Vanegas. El resultado fue el perdón de la vida para un ejemplar que honró su nombre y la alegría para un torero de la casa que supo entender su embestida.
Destacar en este caso en particular el tema de la genética, ese hilo invisible que conecta los triunfos, tiene un protagonista: el semental "Buena Raza" N° 2. de la mano de la sangre colombiana de Juan Bernardo Caicedo que Campolargo logró asentar en Yaracuy y con ello, una línea de bravura que ha sido garantía de éxito del cual no escapa está emblemática feria andina.
Esa herencia volvió a brotar apenas el año pasado. En 2025, saltó al ruedo "Taribero", un novillo que hizo honor a su cuna y a su padre, "Carmelo". Allí, bajo el mando de José Cariel "El Amarillo" —diestro que ha hecho de la paciencia su mejor arma—, el de Campolargo sacó a relucir esa nobleza que permite el toreo ligado y templado, ganándose su regreso a los potreros para perpetuar su estirpe.
Pero no todo han sido indultos. La regularidad de la vacada se mide también en las estadísticas de plata y oro. Imposible olvidar aquella tarde de 2018, cuando los mexicanos Jorge Delijorge y "El Breco", junto al tovareño "Curro" Ramírez, abandonaron la plaza a hombros tras una lluvia de ocho orejas. Fue el triunfo de la terna, sí, pero cimentado en presencia de aquellos ejemplares de la divisa verde y roja.
Con estos antecedentes, la sola presencia de Campolargo en los carteles de la próxima Feria de La Consolación de este agosto 2026 no es un simple anuncio burocrático; es la confirmación de que el espectáculo cuenta con el aval de la seriedad y el triunfo asegurado. Táriba espera de nuevo que el clarín anuncie la salida de un toro de Don Juan, sabiendo que, en ese ruedo, Campolargo juega siempre en casa.
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