Con este ejemplar, el nuevo matador lució en el tercio de banderillas; posteriormente, inició su labor de muleta con pases por alto e hilvanó algunos derechazos en una faena que, lamentablemente, fue de poco lucimiento debido a las condiciones del toro.
El segundo del orden especial de esta lidia, le correspondió al venezolano, nacionalizado peruano, Manolo Muñoz, frente al toro número 97, de 457 kg, de nombre Cayatagua y de pelaje negro zaino. Muñoz lo recibió con verónicas de muy bella factura. Tras la devolución de los trastos por parte de Barragán, el astado cumplió con fijeza en la suerte de varas. En el tercio mortal, Muñoz cuajó una faena de gran mérito con la muleta, calando en los tendidos, lo que le valió el corte de un merecido apéndice.
En el tercer turno saltó a la arena el ejemplar número 30, con 489 kg, adjudicado a Andy Younes. El francés lo recibió con lances de capa genuflexos (por bajo). Ya en la muleta, el espada hizo el esfuerzo y trató de justificar la papeleta, pero el astado no contribuyó en absoluto para el lucimiento, tornándose la labor en un trasteo de mero trámite.
La emoción fuerte de la tarde llegó en el cuarto de la función. Manolo Muñoz recibió al toro número 52, de 435 kg, de nombre Tarazona. El espada aragüeño protagonizó un tercio de banderillas vibrante, asomándose al balcón y ejecutando, entre los aplausos del respetable, un espectacular par al violín. Con la franela estuvo muy torero, aprovechando que el ejemplar pasaba con nobleza por ambos pitones; ejecutó derechazos soberbios, naturales profundos y remató con pases de pecho de excelente factura, demostrando ser un torero de mucho oficio. El bravo ejemplar tuvo fuerte petición de indulto por parte del público, la cual no fue concedida por la presidencia. Desafortunadamente, el diestro no estuvo fino con los aceros; perdió los apéndices tras pinchar en la suerte suprema y todo quedó en una aclamada vuelta al ruedo.
En el quinto lugar, el torero galo Andy Younes lidió al número 38, de 430 kg, llamado Coronel, de capa negro entrepelado. Fue una faena de voluntariado donde el torero intentó poner todo lo que faltaba en el ruedo, pero el astado, deslucido, no ofreció ninguna colaboración.
Para cerrar el festejo, en el sexto de la tarde, Alejandro Barragán se midió ante Triunfo, número 39 y con 458 kg, de pelaje cárdeno oscuro. En un bonito gesto de compañerismo para con el nuevo matador, Barragán invitó a Manolo Muñoz a compartir el tercio de banderillas, resultando un momento de gran lucimiento. Tras tomar los trastos, el joven espada hizo un esfuerzo supremo por agradar, pero el de Los Aránguez terminó aquerenciándose por completo en las tablas, negando toda opción de triunfo y obligando al torero a escuchar los tres avisos tras eternizarse con la espada.


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