En los pasillos de la Plaza Monumental de Pueblo Nuevo, el taller de Rosales Caro deja hoy un grato recuerdo
El pintor taurino más destacado de nuestra fiesta taurina en San Cristóbal, es, sin duda, José Rosales Caro; sus obras no solo han decorado diversas áreas de la Plaza Monumental de Pueblo Nuevo, también le han dado realce a la Feria Internacional de San Sebastián cuando han sido expuestas en la avenida España para animar el camino a la plaza de toros de los aficionados que asisten a las corridas feriales.
El Museo Taurino Vial, fue el nombre de esa exposición donde los postes de alumbrado público sirvieron de soporte para mostra la imagen en óleo de cada triunfador de la FISS desde su primera feria por allá en 1965 cuando el torero venezolano Efraín Girón fue el triunfador de la primera edición de la Feria Internacional de San Sebastián (FISS). A pesar de que la gran atracción mediática del evento era el famoso diestro español Manuel Benítez "El Cordobés", Girón logró alzarse con el trofeo oficial de la feria, posteriormente el San Sebastián de Oro, tras firmar dos faenas victoriosas en la plaza portátil de madera de La Concordia que fuera diseñada por el joven arquitecto Eduardo Santos Castillo quien luego se convertiría en el diseñador de la plaza de Pueblo Nuevo que ahora lleva ór nombre el de un de sus amigos: Hugo Domingo Molina.
Rosales Caro ha contribuído enormemente con la cultura taurina tachirense; hoy posee una colección paralela de su museo taurino vial la cual ha puesto en venta sin mayores aspiraciones que trasnferir sus cuadros a quien pueda conservarlos y seguir proyectando la FISS a través de sus toreros triunfadores.
En sus recuerdos de tantaos trabajos en la plaza de toros de Pueblo Nuevo, José nos ha compartido uno muy apreciado: Con su hermana y la niña acompañándolo en el taller que improvisó en los pasillos de su amada plaza.
Mi primera Exposición Individual que realicé en los pasillos de la Plaza Monumental de Pueblo Nuevo en el año 1992; esa niña junto con mi hermana MERCEDES eran quienes me acompañaban; esa niña criada entre mi hermana y yo, vino a la plaza por saber y ver cómo era una corrida de toros.
Ya dentro de la plaza, cuando empezó a escuchar los olé de los tendidos, qué emoción le daba, también decía Olé Olé.
Ese cuadro al fondo es un Metisaca, tenía dimensiones de 1.00 mt de alto por 1.60 mts de ancho. Quien quedó fascinado cuando vió la exposición y lo compró fue SANTIAGO MORALES, en más de cinco oportunidades que fui al Junco a visitarlo y veía ese obra; me dijo Santiago en varias ocasiones: Maestro, en esa composición cuando ví el cuadro, me dió una emoción tan agradable por ver esa muestra taurina. Me dijo que era una obra excelente y poco a poco me fue asesorando en el desarrollo de lo que yo debía pintar...
Nunca le pude hacer una buena foto, cada vez que iba al Junco, era cuando lo visitaba en el programa de radio "Tendido de Sol".
Le pinté como 15 obras a Santiago Morales, entre sus retratos vestido de matador, sus padres los pinté, a su esposa a sus hijas y unos motivos del sector del Junco donde él vivía.

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