Manolo Granero en los estudios de Casa Kaulak. Imagen: Libro "Manuel Granero, una muerte marcada" de Manuel Serrano Romá
El domingo 7 de mayo de 1922 la expectación era enorme en Madrid por la corrida en la que se anunciaban tres toros de Veragua y tres de José Bueno antes del Marqués de Albaserrada. Juan Luis de la Rosa, Manolo Granero y Marcial Lalanda que confirmaba la alternativa era la terna designada para una tarde que se esperaba triunfal, histórica. Lamentablemente sí pasó a la historia por una de las tragedias más dramáticas del toreo.
Tras la muerte de Joselito dos años antes, los aficionados veían en Granero a su probable sucesor, tras su gran temporada de 1921, el diestro valenciano era el candidato a ocupar el trono. Había tomado la alternativa en Sevilla el 28 de septiembre de 1920 teniendo como padrino ( vaya coincidencia) a Rafael Gómez "El Gallo". Desde ese día el joven virtuoso del toreo, músico y culto comenzó un claro ascenso a la cima de la fiesta que estaba vacante desde que José cayó en Talavera.
Pero no todo era felicidad. A mediados de 1921 Manolo Granero comenzó a tener pesadillas con un toro cárdeno, grande y con muchos pitones que le volteaba y le clavaba un pitón en la cara, despertando con un grito de horror. Días antes de la corrida, estaba triste y meditabundo, como presintiendo algo. La última noche de su vida fue al teatro Maravillas con su amigo Manolo Gómez para ver a Ramón Álvarez Escudero conocido como "Rámper" famoso equilibrista y payaso.
El 7 de mayo Granero se levantó pronto y fue a visitar a su novia Maruja Mercader. En el sorteo Enrique Belenguer "Blanquet" se llevó los toros número 13 y el 59. Tras comer un poco de arroz al horno en casa de su amigo Manolo Gómez, fue a casa del fotógrafo Kaulak a hacerse unos retratos, con cara de preocupación dijo "son las últimas fotos que me hago de torero" lo cual le reprocharon sus acompañantes.
Vestía un azul noche y oro de estreno, idéntico al de Marcial mientras que De la Rosa salió de lila y oro. "Cantinero" número 13 fue el último toro que estoqueó en su vida, dio la vuelta al ruedo tras petición de oreja. "Pocapena" número 59 fue el quinto, cárdeno, fuerte y muy armado. Complicado desde su salida, los banderilleros de Granero tuvieron dificultades, en la brega Blanquet, con los rehiletes Nicanor Fraga "Carranza" y Manuel Prieto.
Al abrir la faena en un pase por alto, "Pocapena" se venció y lo prendió por el muslo derecho con mucha violencia, para derribarlo y meterlo debajo del estribo, donde le pegó la cornada mortal en el ojo derecho.
Los malos augurios de la víspera, en forma de pesadillas, presagios y malas venturas se dieron la mano con Pocapena para convertir al joven Granero en una leyenda. Más de un siglo después el "ángel caído" sigue siendo recordado entre los aficionados porque aunque de forma breve, Manolo Granero reinó en el toreo.
Fotos: Archivo y Libro "Manuel Granero, una muerte marcada" de Manuel Serrano Romá.
Manolo Granero, Marcial Lalanda y Juan Luis de la Rosa minutos antes de empezar la corrida.
Segundo momento de la tremenda voltereta de Pocapena a Granero.




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